El análisis de 10 estudios europeos y estadounidenses que involucraron 91.000 hombres y 245.000 mujeres demostró que el consumo de fibra proveniente de cereales y de frutas disminuye el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria y posiblemente de otros territorios arteriales. |  |
La dieta rica en fibra tiene indudables ventajas como mejorar los niveles de los lípidos en la sangre , disminuir la tensión arterial y la resistencia a la insulina.
Por otra parte la fibra mejora la actividad fibrinolítica o anticoagulante de la sangre disminuyendo así mismo el riesgo de oclusión arterial o trombosis. En cuanto al colesterol “malo” la explicación del efecto benéfico radica en disminución de la absorción intestinal del lípido. La fibra mejora la función intestinal y es una buena manera de prevenir la constipación o estreñimiento y quizás de manera indirecta el riesgo de cáncer de colon. En relación con el riesgo cardiovascular las afirmaciones de la disminución de ese riesgo se han basado en observaciones y en unos pocos estudios epidemiológicos que han comparado el tipo de fibra. No se ha hecho un esfuerzo por discriminar el impacto en hombres y mujeres. Durante el periodo de seguimiento de 6 a 10 años de los individuos incorporados en los estudios hubo 5250 episodios o ataques coronarios con poco más de 2000 fallecimientos. Después de hacer los ajustes estadísticos aconsejados como datos demográficos, índice de masa corporal (que mide el sobrepeso u obesidad), factores de estilo de vida y otros los autores concluyeron que por cada 10 gramos de incremento en el consumo de fibra había una disminución de 14% en el riesgo de eventos o accidentes coronarios (infarto cardiaco fatal o no fatal) y de 27% de disminución en el riesgo de morir de infarto del corazón. Es interesante anotar que la fibra benéfica debe provenir de cereales como avena y afrecho de trigo y frutas no así de fibra de vegetales quizás por haber incluido vegetales procesados ricos en carbohidratos concentrados tipo almidón. El resultado fue similar en ambos sexos y en frutas (25%) y cereales (30%). La conclusión del estudio parece ser válida: “el consumo de fibra dietética proveniente de cereales y frutas se asocia de manera inversa al riesgo de enfermedad cardiaca coronaria”. El beneficio logrado con el consumo de fibra es independiente de otros factores dietéticos, sexo, edad, índice de masa corporal basal, hábito de fumar, historia de hipertensión, diabetes o hipercolesterolemia. Es un hecho comprobado que la mayoría de las personas no consumen una cantidad adecuada de fibra natural (la fibra refinada no cuenta). El hábito hogareño de consumir frutas y cereales no hay duda contribuiría a la salud familiar tanto de los mayores como de los pequeños.
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