Al contrario de la creencia popular, la dieta mediterránea no es simplemente una de las dietas más sanas, más completas y más equilibradas que existen en el mundo, es mucho más que eso. Esta dieta saludable se generó, como su nombre lo indica, en los países mediterráneos, y está basada no solamente en los hábitos alimenticios, sino también en el estilo de vida típico de las personas originarias de las zonas bañadas por el Mar Mediterráneo.

La dieta mediterránea es, entonces, dedicarle tiempo a la cocina, y a nosotros mismos, siendo coherentes con lo que comemos y con lo que hacemos para mantenernos sanos. No basta con comer ciertos alimentos, hay que saberlos preparar y entender cuándo es mejor consumirlos. Además, también debemos ejercitarnos para mantener en forma nuestro corazón y articulaciones. Sólo de esta forma lograremos el equilibro perfecto entre un cuerpo sano y una mente sana.

Si quieres saber más sobre esta maravillosa dieta, cómo integrarla a tú día a día y cuáles son sus beneficios; te invitamos a seguir leyendo.

Principales características de la dieta mediterránea

La dieta mediterránea es un menú rico en Omega 3, Omega 6, fibra y antioxidantes naturales, en el que apenas se consume grasa animal, ya que la mayoría de la grasa proviene del aceite de oliva, que es mucho más beneficiosa.

Alimentos más consumidos

Adoptando esta dieta comerás de todo un poco, pero la cantidad dependerá de las propiedades de los alimentos. Sin embargo, se puede decir que consiste principalmente comer más carbohidratos, frutas y verduras y menos grasas y proteínas. La proporción debería ser la siguiente: 50% entre carbohidratos, frutas y verduras ,35% de grasas y 15% de proteínas.

Los carbohidratos más utilizados en esta dieta son el pan, la pasta, el arroz y legumbres como papas. En cuanto a frutas y vegetales, el naturaleza es sabia, así que lo ideal es consumir los alimentos de temporada y en su estado natural, ya que están mucho más frescos.

Sin embargo, las frutas críticas como limas, limones, naranjas, manzanas, y otras como melones, uvas, sandías e higos; los vegetales y hortalizas como espinacas, zanahorias, pimientos, tomates, calabazas, berenjenas y cebollas; y los frutos secos como nueces y avellanas son los que aportan más fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes al cuerpo. Dentro de esta dieta, estos alimentos son consumidos diariamente.

Otros productos de consumo diario son el queso y el yogurt, mientras que las proteínas como huevos y carnes blancas, en especial pollo y pescados como atún, sardinas y salmón, deberían disminuir a una vez a la semana y en pocas cantidades. Y la carne roja, máximo debería consumirse una vez al mes.

Casi todas las recetas son sazonadas con espacias y hierbas aromáticas como tomillo, orégano, romero, albahaca, un poco de ajo y aceite de oliva para disfrutar de todos los beneficios de estos y además disminuir el consumo de sal. Una copa de vino tinto es el acompañamiento ideal.

Beneficios de la dieta mediterránea

Esta dieta tiene un sinfín de beneficios. Es perfecta para prevenir y controlar enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y degenerativas, como colesterol alto, hipertensión, diabetes e infartos de miocardio. Asimismo disminuye el deterioro cognitivo típico del envejecimiento, el índice de obesidad y los problemas de infertilidad, mejora el desarrollo fetal y embrionario. En conclusión: aumenta tu esperanza de vida y cuida tu salud en general.

¿Te animas a cambiar tu estilo de vida e implementar una alimentación más saludable? Prepara tus comidas al más puro estilo mediterráneo, tu cuerpo te lo agradecerá.

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