El azúcar es el endulzante por defecto en la mayoría de los hogares, pero como su consumo puede generar consecuencias indeseadas, algunas personas optan en la mayoría de los casos, por remplazarla con edulcorantes.

Por ello, a continuación te hablamos de ambos endulzantes, toma nota y elige aquel que se adecúe más a tus necesidades y gustos:

Sus principales diferencias

El azúcar es un endulzante natural que contiene dosis elevadas de energía y calorías. Su aporte nutricional más importante son los hidratos de carbono que el cuerpo metaboliza y transforma en energía, sin embargo, estos se presentan en estado puro por lo que si se consume más cantidad de la requerida, nuestro cuerpo convertirá esos hidratos en grasa que se podrá acumular y generar problemas en la salud.

Los azúcares más comunes son: Glucosa, galactosa, maltosa (derivado de la digestión del almidón), sacarosa (azúcar de mesa común) y lactosa (azúcar proveniente de la leche). Dichos endulzantes aportan alrededor de 20 calorías por cada cucharadita.

Por su parte, los edulcorantes artificiales se diferencian del azúcar en que no provienen de la naturaleza o de algunos alimentos, sino que son producto de un proceso químico con el fin de endulzar con una nula o baja cantidad de calorías a aportar.

Los edulcorantes se pueden conseguir en la mayoría de los productos light presentes en el mercado, así como también en algunos jugos, lo que nos aleja de controlar la cantidad que ingerimos; ya que, en ocasiones no tenemos conocimiento de que los estamos consumiendo.

Los edulcorantes más conocidos

En primer lugar tenemos la sacarina, a pesar de su sabor amargo, ésta endulza entre 300 y 500 veces más que el azúcar y se puede utilizar para cocinar.

Seguidamente, el ciclamato  suele ser utilizado en combinación con la sacarina y es 40 veces más dulce que el azúcar. Ambos se consiguen en alimentos “light” o bajos en calorías como frutas en lata, jugos para diluir, mermeladas, gaseosas dietéticas, galletitas dulces dietéticas, entre otros.

Finalmente, nos encontramos con el aspartamo, que  aporta la misma cantidad de calorías que el azúcar, pero es aproximadamente 200 veces más dulce por lo que se debe usar en diminutas cantidades para que su aporte calórico resulte insignificante.

Existe otro edulcorante que, al igual que el aspartamo, endulza 200 veces más que el azúcar: el acesulfame.  A pesar de que éste puede dejar un sabor metálico en el paladar si es consumido en altas cantidades, es apto para cocinar.

Los Efectos secundarios que llevan a tomar una decisión

El uso excesivo tanto del azúcar como del edulcorante puede devengar en sobrepeso, desencadenar diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, problemas dentales,  alergias e incluso algunos edulcorantes pueden producir irritación crónica al orinar.

La clave está en el control tanto de la cantidad de azúcar como de edulcorantes a consumir. La decisión recae en cada individuo, estado de salud, historial nutricional y preferencias personales.

¿Cuál ha sido tu experiencia en el consumo de estos endulzantes? Te invitamos a compartir tu experiencia recomendando cual ha de ser para ti la mejor elección.

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