Ningún alimento debería ser etiquetado como “bueno” o “malo” por sí mismo. Todo depende de las características de la persona que lo consume -edad, etapa biológica, procesos patológicos, grado de actividad física, nivel socioeconómico, patrones culturales- y del global de la alimentación -horarios, cómo se combinan los alimentos entre sí y cómo se cocinan-. La papa no es la excepción.

Propiedades nutricionales de la papa

  • El almidón (hidrato de carbono) que contienen permite disponer de una fuente de energía rápida para poder llevar a cabo actividades de considerable gasto calórico. Por eso es tan recomendada en la alimentación de los deportistas.
  • Su piel es rica en vitamina C, la cual cumple una función antioxidante e interviene en la función inmune.
  • Poseen un elevado contenido de potasio, mineral involucrado en la contracción muscular, el correcto funcionamiento cardíaco y el equilibrio osmótico.
  • Si se consume con piel, se aprovecha la fibra presente en la papa, lo cual ayuda a obtener un buen valor de saciedad.

Entonces, ¿por qué se dice que la papa engorda?

Debido a que la papa es un alimento rico en carbohidratos, si se abusa de su consumo producirá un aumento de peso. Además, frecuentemente se le quita la piel y con esto disminuye su valor de saciedad y se consumen porciones más abundantes.

Otro factor que influye en el impacto del consumo de la papa es la forma en que se consumen: si son fritas, a la crema o en puré tienen un aporte extra de grasas y esto constituye una mezcla hipercalórica. También los horarios influyen ya que, al elegir la papa como cena, el organismo no tiene oportunidad de digerir y metabolizar todo el almidón, y los hidratos de carbono sobrantes serán transformados en grasa de depósito.

¿Cómo disfrutar de la papa y no engordar?

  • Primero la moderación, consumir papa dos o tres veces por semana, y no más de una unidad chica. Esa es la ración justa.
  • En segundo lugar, elegir métodos de cocción que no sumen calorías ni grasas a la papa: al vapor, al horno, hervida, a la parrilla, grillada, etc. Evitar las frituras y salteados, acompañarla con cremas y salsas a base de cuerpos grasos y condimentarla con manteca, crema de leche o quesos duros.
  • Tercero, tener en cuenta que si la papa se consume al mediodía se disponen de varias horas para gastar las calorías, lo contrario que sucedería si se eligiera como cena.
  • Finalmente, lo más importante. Acompañar la papa con otros vegetales que aportan muy pocas calorías, pero mucha fibra, tales como coliflor, pimiento, brócoli, calabaza, tomate, etc. Así se logrará un plato variado, colorido, que brinda saciedad y cuyo valor calórico y nutricional está equilibrado. Aclaración final: comer la papa siempre cocida, ya que cruda puede causar toxicidad y malestar digestivo por su contenido de almidón resistente (que no se puede digerir).

La papa es un alimento milenario, que ha salvado a poblaciones en momentos de hambruna y tiene muchas bondades para aportar a una alimentación saludable. Con los consejos anteriores, se puede disfrutar sin miedo a engordar.

¿Y tu como preparas la papa?

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